Algunas Críticas
“Es el 2 de Mayo de 1808, el día en que el pueblo de Madrid
se subleva contra la ocupación francesa. Confieso que,
leídas dos páginas, no he podido evitar acudir a
la narración que de los mismos acontecimientos incluye
don Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales
, tal es la fuerza e intensidad de esta obra de Antonio Gómez
Rufo. Y lo que en el genial autor del siglo XIX era un esbozo
emocionante, aquí se desarrolla con más detalle
e intensidad emotiva. El ritmo en la narración, la precisión
de las descripciones, lo adecuado de sus metáforas y el
acierto en la valoración de los hechos muestran no sólo
la calidad literaria del autor sino también un trabajo
meticuloso y tenaz. Merecido sin duda el Premio Fernando Lara
2005 que obtuvo recientemente esta novela. Fruto de ese trabajo
de preparación es el acierto con que elige una frase de
Cervantes, cinco años prisionero en Argel, a modo de prólogo:
” No hay en la tierra contento que se iguale a alcanzar la libertad
perdida”. Esta afirmación no ha de olvidarse a lo largo
de la lectura de esta obra que resultará amena y enriquecedora.
Sus protagonistas son guerrilleros españoles en la Guerra
de la Independencia contra Napoleón y el hilo conductor
el descubrimiento de un gran tesoro. Además de su emocionante
narración, el principal atractivo de esta novela reside
en el profundo análisis de algunos personajes esenciales
víctimas de falsos tópicos. Interesantísima
la imagen de José Bonaparte y Fernando VII. El uno queriendo
imponer desde su formación y tradición republicana
el progreso que permitía la ocupación militar y
la ruptura con el antiguo régimen, y el otro, el deseado,
alimentando la sublevación que le devolviese al trono y
al absolutismo. La lección de lo sucedido en España
al ejercito más poderoso de la época, y tan magistralmente
contado en esta obra, no puede ignorarse al enjuiciar acontecimientos
de actualidad en otras partes del mundo. Derrotado en sus esfuerzos
José Bonaparte (“España merece que me esfuerce en
convertirla en un país moderno, libre, culto y rico”),
el autor, Gómez Rufo, pone en su boca esta genial descripción
del carácter español de la época: “bailan
desafiando, cantan amenazando, hablan vociferando...” “
Nunca es hora de empezar el trabajo y de inmediato es
hora del descanso; si van a la guerra parece que van de fiesta,
y si se trata de fiesta acuden como si empezase la guerra; las
culpas propias siempre son de los demás, pero cuando parece
que nada puede acabar bien, nunca termina mal”. Algo hemos cambiado,
pero lean esta obra y después de sentir la emoción
que provoca, díganme que hubieran hecho ustedes de otro
modo." Carlos Morenilla. LAS
PROVINCIAS (Valencia) 2 julio, 2005
“El secreto del rey cautivo reúne los requisitos
necesarios para alcanzar cierto éxito comercial: es una
novela con premio, se une a la moda de la narración histórica
–sus acciones se sitúan en plena guerra de la independencia,
durante la ocupación de España por las tropas napoleónicas–
y se desarrolla según el modelo de una novela de aventuras
con todas sus características, como los desplazamientos
de lugar, los escenarios cambiantes, la exaltación de sentimientos
y pasiones –la amistad, el patriotismo, los celos, etc.–, las
acciones arriesgadas y peligrosas o la conversión de los
personajes en héroes ejemplares.”
Ricardo Senabre. EL CULTURAL, de El Mundo.
“La novela de Gómez Rufo (…) muestra las grandes posibilidades
plásticas que ofrece el experimento de llevar a la actual
narrativa la gesta del pueblo español contra la invasión
napoleónica. (…) Y al fondo de estas figuras y su búsqueda
(…) está el drama colectivo que no concluirá con
el regreso del Deseado , esa experiencia bélica
que abrió nuestro siglo XIX y que narrativamente es más
interesante y compleja –por menos dañada por el maniqueísmo-
que la Guerra Civil de 1936, sobre la cual se ha volcado en los
últimos tiempos repentina y artificialmente la producción
de un buen sector de la novelística española para
la cual esta novela es un saludable contrapunto”. Iñaki
Ezkerra. TERRITORIOS, de El Correo Español. Bilbao.
“Rufo traza un fresco histórico, por momentos goyescos,
al contar los sucesos enmarcados entre el 2 de mayo de 1808, fecha
del levantamiento popular de Madrid contra los franceses, y el
3 de octubre de 1815, día que muere ejecutado en A Coruña
el mariscal de campo Juan Díaz Porlier, uno de los grandes
protagonistas de este relato. En esta vibrante novela histórica
cobra Galicia un especial protagonismo…”.
Luis Pousa. CULTURAS, de La Voz de Galicia.
”Una novela muy bien escrita, como no podía ser de otra
forma tratándose de Gómez Rufo, y argumento ciertamente
atractivo (…). Gómez Rufo introduce unas tramas de intriga
política muy sugerentes que, enlazadas con rivalidades amorosas
de lo más excitantes, enriquecen la novela hasta hacer de
ella un suculento festín de aventuras, pasiones y entresijos
de la Historia.” LA NUEVA ESPAÑA
(Oviedo).
Esta novela de Gómez Rufo (…) cumple a satisfacción
con los requisitos para crearse como novela de consumo de masas.
El secreto del rey cautivo está ambientada en la
Guerra de la Independencia, y reproduce en sus primeras páginas
el asesinato de Manuela Malasaña, el edicto del alcalde de
Móstoles llamando al levantamiento popular contra la administración
que Napoleón había fijado para la dinastía
borbónica, de la que la novela ofrece en su primera mitad
algunas intrigas. El curso de su trama sigue en esa primera mitad
la suerte de Manuel Zamorano, de su fiel escudero, Sartenes, y de
su amante, Teresa, un trío que había de colaborar
con el levantamiento guerrillero del que sería general Díaz
Porlier, y con la misión en la que la trama de la segunda
mitad de la novela se centra: el desvelamiento del lugar en que
Fernando VII había dejado escondido el tesoro de la Corona,
que estos héroes finalmente descubren para entregárselo.
De esa forma la primera mitad de la novela sería un Episodio
Nacional externo, al modo de la primera serie de los de don Benito
(…) y su protagonista es el pueblo levantado. (…) Funciona como
un reloj de fábrica, se le va viendo no sólo el mecanismo,
sino también cada tictac suena como tiene que sonar. José
María Pozuelo Yvancos. ABC de las Letras. ABC. 20-8-2005
HISTORIAS DEL MADRID DEL
SIGLO XIX. Antonio Gómez Rufo, que
tuvo una irrupción en la narrativa algo tardía para
los usos actuales, demostró enseguida una gran capacidad
fabuladora y una notable versatilidad para manejar géneros
muy diversos. Se ha movido con la misma soltura en el intimismo
que en la intriga o en la novela histórica, por no hablar
de sus títulos, igualmente variados, dentro del ensayo. Pero
la novela histórica, género al que se adscribe El
secreto del rey cautivo (Premio Fernando Lara de Novela),
parece recurrente en su trayectoria.
Aquí, confluye con otro tema que conoce
bien: la ciudad de Madrid. Estamos en el Madrid épico y popular,
violento y contradictorio (luchaba por la libertad al grito de ¡Vivan
las “caenas”!) de 1808. El Madrid de Manuela Malasaña, convertida
en leyenda para sus paisanos en cuestión de horas. La Guerra
de la Independencia fue una alianza del pueblo y el Ejército,
y Gómez Rufo subraya este aspecto en la pequeña galería
de personajes que ha elegido para la novela. Sobre el fondo de la
guerra, ese grupo de personajes lucha contra los franceses, mientras
se embarca en una misión. Están, pues, trazados los
elementos esenciales de la novela de aventuras. El autor lo narra
todo con un estilo de aparente facilidad (que ya se sabe que nunca
es fácil) sin renunciar a descripciones eficaces (véase
el arranque de la novela), pero sin caer en el esteticismo.
Es evidente que la novela se dirige a un público
amplio, pero no por ello deja de tratar con respeto al lector. Hay,
por esa razón, incursiones en una emotividad que tampoco
estorba en una novela de este tipo, que ensalza la amistad y los
ideales. Cuenta, incluso, con algún protagonista que encaja
perfectamente en el molde del personaje del donaire del teatro clásico
español. Pero son concesiones que dan un tono peculiar a
la novela, sin lastrarla. Y, por debajo de las aventuras, las idas
y venidas de los personajes, la misión que vertebra el relato,
puede verse una visión de España y su Historia. No
ya, evidentemente, en la figura de Fernando VII, en la decepción
terrible que supuso para los españoles y en las luchas que
emprendieron contra él algunos liberales, héroes de
la guerra contra Napoleón, como Díaz Porlier, sino
en el papel jugado por los judíos en esta historia (la de
la novela) que parece una clara metáfora del que jugaron
o pudieron jugar en la Historia de España. Novela con suficientes
atractivos como para encontrar a ese lector medio culto que busca.
REVISTA LEER. Septiembre, 2005.
Sumergidos en su deliciosa lectura nos encontramos
varias historias que representan el sentir que existía en
la guerra contra el invasor francés: un pueblo desesperado
ante una invasión y traicionado por la clase dirigente en
la que confiaba; un rey impuesto cuyas reformas ''ilustradas'' nunca
lo hicieron aceptable; un rey legítimo y su heredero ''dominados''
por un genio de lo militar, y unas partidas guerrilleras que lucharon
por la libertad. Con ellos va un misterio que nos hará ''reflexionar''.
FNAC. ximo.libros@fnac.es
“Antonio Gómez Rufo cuenta una historia
de intriga a la vez que introduce elementos de la historia del país
tras la muerte de Manuela Malasaña. El secreto del rey
cautivo es una novela que recuerda algunos momentos galdosianos.
Va a ser muy difícil que los lectores de El secreto del
rey cautivo, no reparen en Benito Pérez Galdós.
Muy difícil que no la asocien a La corte de Carlos IV,
a Bailén, a El diecinueve de marzo y
el dos de mayo, a Gerona. Porque de alguna manera,
Antonio Gómez Rufo reúne en su novela indicios de
que las ha leído, lo cual no significa que haya considerado
necesario huir de toda odiosa comparación.” J.
Ernesto Ayala-Dip. El País. BABELIA (17-09-2005)
"Gómez Rufo ha escrito una novela apasionante,
deliciosa de leer, con la que aprendemos, que nos sitúa en
el justo término de un período histórico que
todavía sigue explicando nuestro presente. Y ha escrito una
nueva novela con personajes maravillosos, con un ritmo endiablado.
Una novela histórica de las que no se hacen al uso de la
moda imperante. Una novela que se merecía un respaldo comercial
como el que ha conquistado". Víctor
Claudín. Sierra Oeste. Septiembre, 2005.
“El centro de la novela de Antonio Gómez
Rufo, El Secreto del Rey Cautivo , gira alrededor de una
problemática tan antigua como contemporánea: ¿Se
puede justificar una invasión? Como muy bien explica uno
de los personajes secundarios de la novela, Ezequiel, la coronación
de José Bonaparte implicaría que los nuevos ideales
de la revolución francesa llegarían a España.
Pero aun cuando los nuevos valores sociales y políticos podían
ser beneficiosos para el país, el pueblo español no
aceptará al nuevo rey y se rebelará contra la ocupación
francesa. La pregunta que plantea la novela sigue siendo vigente
hoy día. ¿Una invasión es válida si
se llevan unos ideales políticos justos al país invadido?
La novela reivindica la figura de José Bonaparte: incapaz
de llevar a cabo las reformas que deseaba por culpa de un pueblo
rebelde que se niega a aceptar un rey extranjero. Ezequiel le plantea
esta misma problemática al capitán Zamorano, que es
incapaz de responderle. Sin embargo, la relación que se desarrollará
entre los personajes principales del El Secreto del Rey Cautivo
, el capitán Zamorano, Sartenes y Teresa, dará
cierta respuesta a esa pregunta. A través de la historia
vamos conociendo a unos personajes que se van transformando hábilmente
en metáforas de la contradicción social en que se
encuentra la España del momento, entre el impulso y el deseo
de la modernidad y la fidelidad a ciertos valores tradicionales
y nacionalistas. El lector va vislumbrando cómo cada uno
de estos personajes representa uno de los sujetos históricos
que tomarán voz con la modernidad -la burguesía, la
clase baja y la mujer-. Sin embargo, parece decirnos Gómez
Rufo, en España esta revolución social tardará
más en llegar, porque esos mismos sujetos fueron incapaces
de resolver el conflicto entre sus sentimientos nacionalistas y
los cambios que venían impuestos desde afuera. Gómez
Rufo toma un asunto de la historia española y lo universaliza.
Nos confronta así con la pregunta de si es posible y válida
la modernización abrupta de un país cuando ésta
se realiza por medios ilegítimos.” Marta
López-Luaces (Catedrática Montclair University. New
York (EEUU) Octubre, 2005.
“Gómez Rufo ha querido, como en su momento
hizo Pérez Reverte con 'Cabo Trafalgar', volver a la novela
histórica de clara raíz galdosiana, es decir, la de
pergeñar una intrahistoria, como diría Unamuno, en
esa otra que se escribe con mayúsculas y que, las más
de las veces, no es más que la crónica interesada
del ganador. Cuando casan las dos el resultado es fascinante, como
ocurre en muchos de los Episodios galdosianos, en el ciclo de Avinareta
o la trilogía de Las guerras carlistas. En esta que nos ocupa
sobresale, por encima de todo, la trascendente enormidad del tiempo
en que el autor hace transcurrir la historia, nada menos que las
guerras napoleónicas, la posterior subida al trono de Fernando
VII y la imposición de un absolutismo de tan graves consecuencias
que bien puede decirse que fue por aquellos años por los
que nos jugamos la suerte de un modelo de Estado que ha estado coleando
hasta antes de ayer. Por eso, los avatares del liberal Manuel Zamorano,
de Sartenes, su correligionario, de Teresa, su esposa, y su hijo
Manuel, representan, en cierta forma, los anhelos de libertad y
modernización de una España que muchas veces tuvo
que elegir entre la solución menos mala y la peor. De ahí
la extraña sensación de rabiosa melancolía
que recorre el libro y que la partida hacia Chile con que finaliza
éste no la haga menos soportable. De este espíritu
de la tradición liberal está llena la novela, lo que
no deja de ser un regalo en tiempos en los que lo que manda es el
anacronismo. Y digo que esa elección entre lo menos malo
y lo peor es fundamental a la hora de entender no solamente el espíritu
que recorre la novela sino que, ajustando un poco el ángulo
de visión, podríamos con él realizar una panorámica
de la Historia más reciente. Gómez Rufo nos imbuye
en uno de los episodios más tristes de nuestra Historia moderna,
la de aquella generación que tuvo que elegir, sin saberlo,
entre dos despotismos, el del Antiguo Régimen y el del Imperio
napoleónico, con todas las desgracias de la tiranía
modernizada. Bien es verdad que el autor, al final de la novela,
introduce cierta luminosidad, cierta esperanza, en el exilio americano,
como si allí pudiese hacerse realidad lo que aquí
era imposible. Nueva Jerusalén que traza un paralelismo entre
los anhelos de nuestros liberales y la de los progresistas del resto
de Europa.” Juan Ángel Juristo.
Revista LA CLAVE. Octubre, 2005.
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Texto de la presentación.
SOBRE EL SECRETO DEL REY CAUTIVO,
por Ángeles Caso
Uno de los cuadros más prodigiosos de toda
la historia de la pintura es sin duda alguna el de “Los fusilamientos
del 3 de mayo de 1808 en Madrid”, de Francisco de Goya, un cuadro
que, estoy segura, conocen todos ustedes perfectamente: las siluetas
sin rostro de los soldados de Napoleón, la desesperación
de quienes observan impotentes las ejecuciones, los cadáveres
desangrados sobre la tierra, y el miedo lleno de valentía
y orgullo de ese hombre que, en el mismo instante, va a ser fusilado,
el ilustrísimo descamisado anónimo de Goya, el héroe
resplandeciente y también derrotado.
Otra de las obras prodigiosas de Goya es el retrato
de “La familia de Carlos IV”, donde el rey y sus acompañantes
son representados cubiertos de sedas, damascos, terciopelos, bordados
en oro, y casacas recubiertas de cruces y medallas a toda clase
de méritos, méritos que sin embargo parecen desmentir
sus caras y actitudes anodinas, mediocres, la boca desdentada de
la reina María Luisa, la vacuidad del gesto de Carlos IV,
la soberbia astuta y maliciosa del infante Fernando, luego Fernando
VII.
Entre esas dos historias narradas de manera magistral
por Goya, entre el resplandor sobrehumano de su humanísimo
descamisado y el falso resplandor de oropel de los regios muñecos
de cartón-piedra del Palacio Real de Madrid, transcurre esta
novela, este Secreto del rey cautivo de Antonio Gómez
Rufo. Entre esas dos historias, la del arrojo a la desesperada del
pueblo español y la de la cobardía y la traición
de aquellos Borbones, transcurren otras muchas historias que también
Goya narró una y otra vez en otros muchos cuadros y grabados,
historias que nadie aún ha acabado de transcribir del todo,
de iluminar completamente por estar llenas de falsos mitos y de
contradicciones, historias de afrancesados y liberales, de conservadores
y absolutistas, de defensa de unos principios y de los opuestos,
de vendidos y de compradores, de gentes honestas equivocadas y de
gentes deshonestas acertadas (y lo contrario), de bienintecionados
y de desaprensivos, de patriotas y de patrioteros, de curas y de
anticlericales, de revolucionarios y contrarrevolucionarios, de
consecuencias nefastas si “sí” a los franceses y de consecuencias
nefastas si “no” a los franceses; y, al fin y al cabo, de hambrientos
y miserables, de heridos y torturados y ejecutados y muertos y más
muertos –mientras otros obtienen a su costa dinero y prestigio y
poder- que son las historias de todas las guerras (los desastres
de la guerra, que dijo también Goya), las historias de cualquier
guerra, y de esa guerra de la Independencia en particular de la
que se habla en esta novela.
Creo que, como tantas buenas novelas, El secreto
del rey cautivo ofrece diversos niveles de lectura y de interpretación.
Se puede leer y disfrutar como una apasionante novela de aventuras,
las vueltas y revueltas, las luchas, huidas y búsquedas de
un grupo de personajes que participan en la Guerra de la Independencia,
en aquel levantamiento popular, anárquico y desorganizado
pero también valiente y, a la larga, victorioso, que alzó
contra los franceses al pueblo español –hombres y también
mujeres-, privado no sólo del rey sino de las principales
figuras e instituciones del gobierno. Se puede leer como una interesante
novela histórica, en la que se reconstruye el ambiente de
las partidas de guerrilleros –a los que las autoridades llamaban
bandidos-, el de la vida cotidiana en el Madrid de las clases populares
de aquel agitado comienzo del siglo XIX, pero también el
de los palacios de la alta aristocracia y, sobre todo, el del entorno
de la corte o, mejor dicho, de las dos cortes, la de José
Bonaparte, el rey francés instalado en España, y la
de Carlos IV y Fernando VII, los reyes españoles secuestrados
–o refugiados, según se mire- en Francia. Una novela histórica
en la que se entremezclan personajes reales, como esos tres reyes
en danza en torno al trono de España, Manuela Malasaña,
o el valiente y desgraciado general Díaz Porlier, ejecutado
por Fernando VII después de haber arriesgado su vida durante
años por él y por su regreso al poder, con personajes
de ficción, hechos verídicos, documentados, con acontecimientos
imaginarios (aunque, eso sí, verosímiles). Pero también
se puede leer como una novela de contenido político y social,
una novela que refleja la lucha de un sector del pueblo español
por crear un país moderno, un país respetuoso de la
libertad y de los derechos de los ciudadanos, un país más
culto y más justo y más equilibrado socialmente. Esa
lucha que fue la de los poquísimos heterodoxos del XVI y
el XVII, la de los escasos ilustrados del XVIII, la de los liberales
del XIX, y también la de los republicanos del XX, esa lucha
una y otra vez traicionada y derrotada por el intenso oscurantismo
español, por los sectores más lúgubres y cínicos
y crueles del conservadurismo que durante tantos siglos ha azotado
como una plaga este pobre país nuestro. Antonio Gómez
Rufo alza así en su novela la voz, detrás de ese escenario
de aventuras y amores que se desarrollan en un contexto histórico
determinado, a favor de los hambrientos, los analfabetos, los miserables,
a favor también de quienes tanto, tan desesperadamente y
tan desdichadamente lucharon por una España mejor, la España
que debería haber recibido la luz de la razón y la
sabiduría y la libertad -la luz que ilumina al descamisado
de Goya- y que, en cambio, recibió casi siempre la luz falsa
de los oropeles de los regios muñecos, las sombras sin rostro
de los cobardes ejecutores, la ambición engañosa y
traicionera de aquel rey Fernando VII por el que tantos dieron la
vida.
El secreto del rey cautivo es una interesante
novela, escrita con cuidado, con mimo, con empatía y hasta
con ternura hacia los personajes, a través de los cuales
aparece así -con lo grande y lo pequeño, lo acertado
y lo equivocado, lo infortunado y lo dichoso- la vida, que es, al
fin y al cabo, la única y verdadera materia de toda buena
novela.
Ángeles Caso
Texto de la presentación de la novela. Madrid,
9 de junio de 2005.
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